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La comunidad hispanoamericana busca
oportunidades a través de la libre empresa.
por Héctor V. Barreto, Administrador
de la Agencia Federal para el Desarrollo
de la Pequeña Empresa.
Hace
unas semanas, la Oficina del Censo informó que los
hispanos somos ahora el grupo étnico minoritario más
numeroso en los Estados Unidos: 13 por ciento de la población
total, con 38.8 millones de habitantes.
Una
encuesta reciente de latinos en los Estados Unidos realizada
por el Centro Hispano Pew de la Fundación de la Familia
Kaiser, trató de ayudar a contestar algunas de las
difíciles preguntas que han estado en las mentes de
muchos americanos desde que se dieron a conocer las cifras
del censo:
¿Quieren los hispanos ser parte del llamado "melting
pot"? ¿Están dispuestos a aprender inglés
y asimilarse en la cultura americana? ¿O se sienten,
ellos y sus hijos, más felices separados de la corriente
principal de la comunidad americana, divididos por su cultura,
costumbres e idioma?
Según
la encuesta, la respuesta es: "Las dos cosas, hasta cierto
punto". En mi condición de hijo de inmigrantes
mexicanos sé que esto es cierto.
Para los hispanos, asimilación versus preservación
de las tradiciones y cultura no es una simple proposición
de lo uno o lo otro. Por ejemplo, la encuesta Pew reflejó
que aunque la mayoría de los hispanos hablan español
o son bilingües, consideran muy importante aprender inglés
para poder tener éxito en los Estados Unidos.
La
encuesta también reflejó que si bien los hispanos
entienden que los Estados Unidos les ofrece más oportunidades
de educación y empleo para sus hijos que sus países
de origen, también les preocupa mucho el tema de los
valores morales y los lazos de familia en este país.
Este es un aspecto menos positivo de los Estados Unidos para
personas con una fe y un amor familiar fuertes. Pero los hispanos
tienen confianza en que pueden traspasar sus valores culturales
a sus hijos al tiempo que se asimilan a este país.
El
deseo dual de los hispanos de asimilarse y al mismo tiempo
mantener su identidad cultural, prioridades y orgullo, no
es diferente al de otros grupos que han llegado a este país
como inmigrantes. Desde la familia escocesa cuya quinta generación
aún viste una falda de cuadros el día de su
boda, a la familia chino americana que celebra el año
nuevo chino, asimilarse y al mismo tiempo mantener sus tradiciones
culturales es lo que ha hecho de este país el increíblemente
diverso lugar que es.
Y
como casi todos los otros grupos que han venido a este país,
los hispanos vienen a los Estados Unidos en busca de las oportunidades
que sólo son posibles con el tipo de libertad y mercado
libre que gozamos en este país.
El
crecimiento de los negocios propiedad de hispanos es una prueba
importante de esta sed de oportunidades y del espíritu
empresarial que ha ayudado a tantas generaciones previas de
inmigrantes a convertirse en importantes fuentes de contribución
a la economía de los Estados Unidos.
Más
de 1.2 millones de los pequeños negocios americanos
son propiedad de hispanos, y esa cantidad está creciendo
a razón de 30 por ciento anual.
Esa tasa de crecimiento es el doble de la del resto de las
firmas. En una economía donde las empresas pequeñas
crean tres cuartas partes de los nuevos empleos, esta tasa
de crecimiento es en extremo significativa.
Como
ha dicho el Presidente Bush, ser dueño de un pequeño
negocio es" la personificación del sueño
americano". No es casualidad que los hispanos y otros
inmigrantes traten de lograr ese sueño mediante el
autoempleo. Eso fue lo que hizo mi familia. El hecho de que
esa vía beneficia a la economía y crea empleos
es mucho más que un extra o un beneficio adicional
-es una parte esencial de nuestra continua recuperación
económica, nuestra creación de empleos y nuestro
crecimiento general.
Si
nosotros como país queremos ayudar a los hispanos a
asimilarse y lograr el sueño americano, y asegurar
su habilidad para desarrollar su espíritu empresarial
y crear empleos, tenemos que asegurarnos de no aplastar ese
espíritu empresarial con un exceso de impuestos y regulaciones
gubernamentales a todos los niveles (local, estatal y federal).
También tenemos que tomar medidas para hacer que el
cuidado de la salud sea más asequible para los empleados
por cuenta propia y los empleados de los pequeños negocios.
Nuestra economía depende de que nos aseguremos de que
el sueño americano se pueda lograr siempre -por parte
de los hispanos y, por cierto, por parte de todos los empresarios
americanos.
La encuesta Pew nos recuerda que los hispanos desean las mismas
cosas que los que llegaron antes que nosotros: libertad y
oportunidad, buenos empleos, calles seguras, buenas escuelas
para sus hijos. Y muchos quieren empezar o expandir su propio
negocio. Los hispanos comparten los valores que han hecho
de éste un gran país, y por eso es que han logrando
lo que muchos otros han buscado y logrado aquí: el
sueño americano.
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ACERCA DEL AUTOR
Héctor V. Barreto es el administrador de la Agencia
Federal para el
Desarrollo de la Pequeña Empresa. Los lectores pueden
escribirle a Small
Business Administration, 409 Third Street SW, Washington,
D.C. 20416.
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