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Gray
Davis firma la ley SB60
El
gobernador cumple su promesa, pese a que continúa
la polémica sobre la conveniencia de
facilitar licencias de conducir a los indocumentados
Victoria
Infante
Reportera de La
Opinión
En
un acontecimiento que parecía más
una campaña de proselitismo que una ceremonia
formal, el gobernador Gray Davis cumplió
ayer su promesa de firmar una medida que permitirá
que unos dos millones de indocumentados obtengan
licencias de conducir de California.
Documentos identificatorios
Matrícula consular
Pasaporte extranjero válido
Cédula militar
Licencia de conducir extrajera
Tarjeta de identificación militar con
foto
Otros documentos identificatorios a discreción
del DMV
La medida SB60, que fue vetada en dos ocasiones
por el gobernador, causó revuelo entre
los grupos defensores de los derechos de los
indocumentados y preocupación entre algunos
legisladores y autoridades que creen que la
nueva ley no cuenta con los dispositivos de
seguridad necesarios.
Davis,
quien enfrenta un proceso de destitución,
firmó el documento frente a unas 500
personas en el exterior del Departamento de
Vehículos (DMV) en Lincoln Heights, un
área densamente poblada por latinos inmigrantes.
“Ahora
hay cerca de un millón de personas manejando
en nuestras calles y carreteras sin una licencia
de conducir válida y sin seguro. Si tienen
un accidente, todos pagamos. Creo que, como
sociedad, estamos mucho mejor si se evalúa
a los conductores para asegurar que son capaces
de manejar y que tienen seguro”, dijo
Davis, quien estuvo rodeado de un numeroso grupo
de políticos, sindicalistas, activistas,
autoridades y hasta personalidades de la radio
en español, que desde el estrado transmitieron
los pormenores del evento.
Davis,
con un rostro a veces sonriente y a veces adusto,
dirigió unas cuantas frases a los más
de 500 asistentes, que vitorearon la decisión
del gobernador y gritaron frases de rechazo
al proceso de destitución que enfrenta.
La
ley permitirá que cualquier conductor
tramite una licencia para manejar como se hacía
hasta 1994. En ese año, la Legislatura
aprobó una medida que requería
un número de social a cualquier persona
que solicitara una licencia.
En
los meses pasados, Davis vetó la propuesta
en dos ocasiones alegando que le preocupan ciertos
aspectos de seguridad. A pesar de la insistencia
de grupos en favor de la medida y de legisladores,
el gobernador se mostró reacio en varias
ocasiones y pidió a su autor, el asambleísta
Gil Cedillo, que cambiara algunas disposiciones.
Finalmente,
hace unos meses Cedillo presentó una
versión menos restrictiva de la SB60,
y para sorpresa de muchos, recibió el
visto bueno de Davis, quien comenzó a
hablar de la posibilidad de aprobar la propuesta
cuando comenzó el proceso de destitución.
REMESAS
Y REPRESENTACION: Y sigue el migrante dando
Raúl
Caballero
En su cotidianidad México es un país
de dichos y refranes, de brillantes (por astutos)
albures y alucinantes metáforas, de chistes
que entre burlas y veras hasta de la muerte
se ríe... lo digo porque en el título
de estos apuntes parafraseo un refrán
popular que reza: “Y sigue la mata dando”
en referencia a que pese a todo (a la sequía,
a la falta de riego, al abandono o cualquier
vicisitud aplicable) hay matas (arbustos, plantas,
árboles) que siguen dando sus frutos.
Así están
los migrantes, los mexicanos en el exterior
(léase en Estados Unidos), que le siguen
dando a México pese a la distancia, a
la ambivalencia con que se le trata (son a la
vez “héroes” y “traidores”,
son a la vez hermanos, compatriotas o connacionales
pero también en varios sentidos ajenos,
extraños y ninguneables).
Los migrantes
por donde usted le vea benefician a su patria.
Al asumir el sacrificio de la expulsión
no sólo sale un desempleado sino que
al poco tiempo con sus remesas se hace cargo
de varios mexicanos que el gobierno y su sociedad
no pueden atender, parece simple pero es un
laberinto en muchos espacios siniestro y trágico.
Se acaba de
saber por el Banco de México que por
primera vez (en el primer semestre de este año)
las remesas de dinero enviadas por los migrantes
superaron lo generado por el turismo y las inversiones
extranjeras.
Los migrantes,
pese a todo, son los puntales de la economía
mexicana son como un bosque detrás del
desierto, como un huerto lleno de árboles
frutales, una arboleda cuyas hojas son dólares.
México
recibió 6,135 millones de dólares
de remesas familiares en ese lapso, monto superior
al de toda la inversión extranjera directa
del mismo período, superior a los ingresos
del turismo internacional y equivalente al 74%
de las exportaciones de petróleo.
Vicente Fox
mencionó este asunto de las remesas en
su tercer informe pero de manera lacónica
y haciendo énfasis en que son dineros
que los migrantes mandan a sus familiares, lo
cual es cierto pero el énfasis sobra
por la elemental lógica de que es dinero
que corre en el país desde las manos
de esos familiares, luego, ¿para qué
la parafernalia verbal, señor Presidente?
Las remesas son ingreso de la mayor relevancia
para la economía del país, nadie
puede disimularlo, por el contrario hay que
impulsar su reconocimiento sin hablar de perfil.
Ultimamente
los mexicanos en el extranjero llaman la atención
porque cobraron conciencia de que ni son ninguneables
ni quieren ser héroes, no son ni traidores,
ni ajenos ni extraños ni quieren ser
mexicanos de segunda; aunque muchos en México
los sigan viendo como mexicanos distantes, como
se ve, están más presentes en
la vida nacional que tantos otros de sus paisanos.
Es fecha (el
debate lleva años) que allá siguen
renuentes a respetar su derecho al voto desde
el exterior; a velar por sus garantías
individuales; a activar, en fin, una política
real que encamine la reforma migratoria en EU
a favor de uno de sus más preciados recursos,
el humano: el trabajo de sus migrantes.
Bueno, hasta
la Iglesia impulsa ya un activismo en favor
de los trabajadores que emigran de México
haciendo propuestas de tratados de libre trabajo
o algo por el estilo; y el gobierno mexicano
¿qué hace?; y la sociedad “pensante”,
sus intelectuales, ¿qué piensan?,
¿y sus legisladores?, ¿y sus patéticos
políticos como Roberto Madrazo, que quiere
capitalizarlos o como Elba Esther Gordillo que
no quiere que voten desde donde mandan los dólares
que sí reciben o como Santiago Creel
que nada de muertito o como el zacatecano Ricardo
Monreal Avila, que los usa pero los impulsa
a regañadientes? ¿Dónde
están sus justicieros personajes consagrados
a los derechos del prójimo?, ¿qué
hacen por sus paisanos además de enterarse
todos los días de sus muertes, maltratos
y explotación?
Con todo, aquí
está la mata dando, pero ya no estamos
para ambivalencias.
Raúl
Caballero es subdirector del periódico
La Estrella, de la cadena Knight Ridder, que
se publica en Fort Worth, Texas.
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